¡Boris tiene encanto y vicio! Le encanta entregarse y sobre todo su polla en los sótanos de la ciudad. Hoy ha quedado con Greg, un Cefran de mente abierta siempre dispuesto a un buen plan con sus colegas. En la penumbra, nuestros dos lascars se ponen manos a la obra. Es un buen polvo y Boris se hace el interesante mientras le mete la polla a Greg. Sus orígenes rusos salen a la superficie. Mecánica pesada, charla ardiente y una polla que martillea sin descanso el culo de un pasivo al que le encanta. No hay nada que decir, Boris ha firmado una nueva clase magistral, hirviendo hasta el final.