Historias de sexo

Historias sexuales escritas por clientes.

Claimed by the Boss - Macho alfa dominante toma el control de su cachorro sumiso
Publicado 04/01/2025
Empezó con un simple mensaje:
"¿Estás libre esta noche, cachorro?"
Eso fue todo lo que necesité para que todo mi cuerpo se tensara de anticipación. Había estado esperando a que volviera a tomar el control: mi jefe, mi adiestrador, mi alfa. La forma en que me hablaba, me tocaba, me utilizaba como si estuviera hecha para su placer... No podía resistirme.

Respondí al instante.
"Sí, señor. Soy tuya".
Contestó:
"Bien. Dúchate. De rodillas cuando entre. Desnuda. Collar puesto. Boca lista".

Eso fue todo. No se necesitaban más palabras.

Cuando llegó, el corazón me latía con virilidad, respiraba entrecortadamente y me dolía la polla. Esperé de rodillas en la puerta, desnudo tal como me había ordenado, con el collar de cuero negro ajustado al cuello y la correa enrollada a un lado.

Abrió la puerta despacio y entró, imponiéndose sobre mí. Alto, ancho de hombros, con esa mirada feroz que me derretía.

Al principio no dijo ni una palabra. Me rodeó como un depredador. Podía oler su colonia, el sudor de su largo día, y algo primitivo debajo de todo eso. Se me hizo la boca agua.

Entonces habló, su voz grave, autoritaria:
"Muéstrame cuánto me has echado de menos, cachorro".

Me arrastré hacia él, con los ojos clavados en los suyos, y apreté la cara contra el xxx de sus pantalones. Gruñó suavemente, me puso la mano en la nuca y me sujetó. Lo acaricié con la nariz, lo besé a través de la tela, respirando el aroma de su día.

Bajó la cremallera lentamente y sacó su gruesa polla, ya medio dura, pesada y venosa. Mis labios se separaron por instinto.
"Abre más. Quiero sentir tu hambre".
Obedecí, sacando la lengua y levantando los ojos, como buen chico que soy.

Su polla se deslizó en mi boca con peso y calor, y gemí a su alrededor. Ahora él sujetaba la correa, guiándome con suavidad pero con firmeza, haciéndome tomar cada centímetro. Me ahogué una vez y él se apartó un poco.

"Respira. Quiero que esto dure".

Sus caderas empezaron a moverse, lentas y profundas. Cada embestida reclamaba mi boca como si le perteneciera, y así era. Babeaba a su alrededor, con los ojos llorosos y la polla palpitando intacta entre mis piernas.

Me sonrió.
"Echabas de menos esto, ¿verdad? Mi polla en tu garganta. La correa en mi mano. Ser mía".
Asentí lo mejor que pude, incapaz de hablar con él tan dentro de mí. Mi única respuesta fue un gemido ahogado de necesidad y devoción.

Cuando por fin se retiró, yo estaba hecha un desastre. Tenía saliva en el pecho, la mandíbula dolorida y el corazón acelerado. Me acarició la mejilla.
"Lo has hecho bien, cachorro. Ahora date la vuelta y muéstrame cuánto quieres que te llene".
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Triga : Séance de baise virile UniversBlack The Supper