Mi vecino árabe
Publicado 10/02/2025
Esta es una historia real de la semana pasada. Soy una española de 25 años que vive en Bruselas, bisexual y a la que le gustan los chicos árabes. Mis vecinos son una familia marroquí con tres hijos. El daddy, de unos 40 años pero que parece más joven, trabaja mucho en el jardín. Mi habitación da al jardín, así que siempre estoy mirándole y se me pone dura de cojones. Está bastante cachas, lleva camisetas de tirantes y pantalones cortos ajustados. Lo que más me vuelve loca son sus pies, siempre en chanclas: fantasia con olerlos y lamerlos como una zorra. Se mudaron hace unos años y charlamos a menudo. A veces, cuando ninguno de los dos trabaja en casa y sus hijos están de vacaciones, los vigilo, lo que me da la oportunidad de husmear en su dormitorio y encontrar alguna guarrada. Imaginarme al daddy follándose a su mujer me pone a mil. A veces, quiero esperar en su cama, con el culo en alto, arqueado, a que vuelva del trabajo.
Ahora, lo real: sucedió el jueves por la mañana. Los jovenos estaban en el colegio, la tía en el trabajo y el daddy teletrabajando, con el coche aparcado delante. Estaba descansando cuando sonó el timbre. Esperando un paquete, abro, pero no es el repartidor. Es un chico de unos 18-20 años, moreno, algo latino, delgado. Parece sorprendido de verme, desorientado, y me pregunta si conozco a un tal Hakim (nombre falso de mi vecino). Le indico la casa de al lado, me da las gracias y se va. Vuelvo a mis cosas en mi habitación. Unos minutos después, oigo ruido en la puerta de al lado, en su habitación principal, justo al lado de la mía. Las paredes son finas, así que capto los sonidos: palmadas, gemidos. Me quedo atónita, preguntándome si me lo estoy imaginando, pero no, los gemidos son reales, y oigo la voz de mi vecina. Aprieto la oreja contra la pared y apenas distingo: "¡Te encanta, sucia zorra!". Esa frase me la pone dura en tres segundos.
Me imagino la escena detrás de la pared: el daddy follando a este chico al estilo perrito como una perra. Me estoy masturbando, pero quiero participar en la acción. Entonces recuerdo que le pedí prestada una herramienta de jardinería, una excusa perfecta para pasarme por allí. Cojo la herramienta del garaje, me dirijo a la puerta de al lado y llamo al timbre. No contesta durante un par de minutos; es lógico, está ocupado follando. Vuelvo a llamar y luego una tercera vez, insistiendo. Por fin abre la puerta, con una chilaba que probablemente se puso deprisa, lo bastante holgada como para ocultar su erección. Su cara dice que está xxxo. "Oye, ¿qué pasa?" Le digo. "Sólo devolviendo esto". Me dice: "Guay, gracias, estoy hasta arriba de trabajo desde casa". Voy a por ello: "Si quieres manejar un segundo agujero, estoy abajo." Se muestra confuso, así que redoblo la apuesta. "¿Sabes que tu habitación está justo al lado de la mía? Buen chico", le digo guiñándole un ojo. "No digas una mxxxda", dice. "Podemos llegar a un acuerdo...". Se agarra el xxx, que se le ve a través de la chilaba. "No sabía que eras así".
Entro y me dirijo a su dormitorio. El chico está allí, encapuchado, con correa, en la cama, al estilo perrito, con el culo arqueado. Se sorprende cuando se gira y me ve. "Eres una buena puta", le digo, subiendo a la cama y besándole. El daddy entra furioso y se deshace de la chilaba. "Joder, las guarras me la estáis poniendo dura". Se coloca en el borde de la cama y chasquea los dedos. Nos arrastramos hacia él, trabajando su polla. Es gruesa, como me imaginaba, de unos 18 cm. El chico le chupa los huevos mientras yo estoy en la punta. El daddy me agarra la cabeza, me mete la polla hasta la garganta y me deja meneármela. "Joder, esto es demasiado bueno, mejor que mi mujer". Mi fantasía se está haciendo realidad: estoy chupándosela a mi vecino buenorro. Me obliga a bajar la cabeza para una garganta profunda, luego cambio con el chico, sorbiendo sus peludas pelotas. Está en el cielo.
Coge lubricante, me unta el culo y me susurra algo en árabe, jodidamente caliente. Intenta meterme un dedo en el agujero. "Bonito culo para llenar", dice. Luego se tumba como un rey, esperando a que sus putas le sirvan. El chico y yo se la chupamos, besándonos, babeando a cubos. El daddy le dice al chico que se siente sobre su polla, que se la meta por el culo. Lo hace, mientras yo me deslizo a los pies de la cama. Los grandes pies del daddy están ahí. Los huelo eternamente, del talón a los dedos, el olor es fuerte, sobre todo entre los dedos. Empiezo a lamer, obsesionada, de arriba abajo, chupando cada dedo, lamiendo los huecos. Sus dedos se mueven en mi boca, está tan excitado. Me xxxx la cara con el otro pie. "Joder, voy a reventar", me advierte.
El chico, que sigue siendo follado, se baja de un salto y empieza a chupar. Yo quiero chupársela, así que me uno, y nuestras bocas y lenguas trabajan su polla. El semen sale disparado por todas partes, me cae un poco en la cara y le lamemos el resto del estómago. Nos duchamos juntos y nos vestimos. Antes de irme, el daddy me dice que la próxima vez me llamará y me romperá el culo. Ayer volví, y créeme, me folló con pasión.