Gay Tren Hookup: Rebeu's Big Cock Pounds My Ass
Publicado 14/03/2025
Así que me fijo en este semental alto, de 1,80 m, con aires de chico rebeu, que lleva un chándal Lacoste gris, zapatillas TN blancas y calcetines a la vista. Yo llevo el mismo chándal Lacoste, mis TN un poco desgastadas, a juego con su goteo. A la salida de la estación, me grita: "¡Colega, bonito chándal!". Me doy la vuelta y se acerca guiñándome un ojo. Le digo que es increíble que tengamos el mismo, el mío tiene años y ahora es difícil de encontrar. Hablamos de chándales y TN, y cuando salimos de la estación, me propone tomar algo. Mi hotel está cerca, así que me apunto.
Seguimos hablando de equipo y, para comprobar si es un friki fetichista, le pregunto por sus calcetines. "Kiffeurs Corporation", me dice. Le enseño mi par de Sk8erboy: "¡Joder, qué chulos!". Luego me suelta directamente: "Mira, si te apetece, vivo cerca, ¿te apetece un rollo pervertido?". Me apunto, sin dudarlo, y de camino a su casa ya estoy empalmadísimo. En su casa, el pasillo está lleno de diez pares de zapatillas. Me lleva a su habitación, saca sus calcetines -algunos muy sucios- y nos tumbamos en la cama. Empezamos a manosearnos enseguida; me dejo caer a sus pies. Sus TN huelen a fresco, pero cuando le quito el calcetín izquierdo, me llega un hedor muy fuerte: calcetines sucios, manchados de semen seco. Estoy que ardo, lamiendo, olfateando, enloqueciendo, mientras él disfruta cada segundo.
Grito: "¡Cógeme, estoy muy caliente!". Se desnuda, se deja los calcetines puestos y, mientras yo hago lo mismo, coge un par de Pumas y un bote de popss de su armario. Recibo un golpe: el calor me azota con virilidad. Se ríe: "Con esto, ni siquiera tendré que meterte el dedo, estarás bien abierta en un santiamén". Y joder, tiene razón. Unta un poco de lubricante y, sin prepararse, se mete la polla hasta el fondo. Es grande, pero los popss me tienen tan suelta que se desliza dentro. También aspira un poco y se vuelve salvaje. Me destroza el culo, como nunca lo había hecho nadie. Cinco minutos después, la saca y me la mete en la boca. Por fin la veo: 20 cm, gruesa como el infierno, una bestia que acabo de tomar cruda.
Se la meto hasta el fondo de la garganta, él gime y me la saca para volver a darme por el culo. Le damos juntos al pops y ya está. Me folla duro, yo gimo como una zorra, él gruñe como una bestia. En un frenesí total, los dos mamamos: yo sobre mi pecho, con las manos libres, y él profundamente en mi culo, inundándome de esperma caliente. Se desploma a mi lado, jadeando. "Eres un buen polvo pervertido". Sonrío, aún aturdida, con su esperma goteando. Después nos fumamos un cigarro y vuelvo cojeando a mi hotel, con el culo destrozado y la cabeza dándome vueltas por aquella locura.