La zorra de mi casero: Usada, follada y poseída cada noche
Publicado 03/04/2025
Desde el día en que me mudé a este apartamento, me convertí en algo más que una simple inquilina. Me convertí en la zorra de mi casero, en su agujero personal. Casi todas las noches.
Estableció las reglas desde el principio: afeitado completo del cuerpo, polla, pelotas, raja del culo, todo suave. Y dejarme crecer el pelo. De día, soy un estudiante normal: miro recto, me divierto con mis amigos, voy al gimnasio, hago los deberes. Pero cuando cae la noche...
Me manda mensajes:
"Ponte guapa. Ya voy".
Me desnudo salvo por un tanga o un suspensorio, abro la puerta y espero. A veces, a cuatro patas en el suelo, con el culo mirando a la entrada. Otras veces, en el sofá o en la cama; depende de lo que él quiera.
En cuanto entra, sonríe.
"Mmm... Así me gusta, zorrita. ¿Lista para complacer a tu hombre?"
Empieza con unos azotes fuertes, lo suficiente para hacerme gemir. Luego desliza dos dedos hasta mi agujero, presionando profundamente para abrirme. Al mismo tiempo, me rodea, baja la cremallera y saca su polla gruesa y semidura. Me la pone en la cara, burlándose de mí:
"¿Quieres esta polla, zorra? Haz tu trabajo, ponla dura".
Le encanta que le chupe los huevos.
"Están llenos de semen árabe caliente para ti, nena. Trabájalos y tendrás tu recompensa".
Su polla crece rápidamente en mi boca, y entonces... me la mete hasta la garganta. Sin previo aviso. Me agarra del pelo, marca un ritmo profundo y me mantiene así, con la nariz enterrada en su pubis, la baba goteando y los ojos llorosos. Me dan arcadas, a veces lloro, pero lo aguanto. Lo necesito.
Cuando me saca la polla húmeda de la boca, se coloca detrás de mí.
"Abre ese culo para mí, zorra".
Obedezco y me separo las nalgas con las manos. Me da un par de golpecitos con su gorda punta en el agujero y luego me la mete de un solo golpe. Grito: le encanta.
"¿Te gusta recibir mi polla así?
"S-sí... Fóllame...".
"Así es, mi sucia zorra".
"Sí... destrózame..."
Me xxxx con virilidad. Me agarra por las caderas y me xxxx el culo con sus pelotas. Su respiración se acelera, sus embestidas se hacen más profundas... y un gruñido final cuando se descarga dentro de mí.
Otras noches, me tumba boca arriba, al estilo del misionero. Me besa, me sujeta las muñecas y me folla lenta y profundamente, hasta que vuelve a correrse y me llena por completo. Después, lo limpio con mi boca. Con pelotas y todo.
La mayoría de las noches se va inmediatamente después. Pero a veces se queda. Y cuando lo hace... me usa de nuevo más tarde. Me llena de nuevo. Me deja goteando.