Historias de sexo

Historias sexuales escritas por clientes.

Transformada en zorra por mi casero árabe
Publicado 21/04/2025
Durante más de dos meses, mi casero árabe me ha estado follando, llenándome, poseyéndome. Tenemos un trato claro: me encanta ser su khaba, su perra, siempre lista para su gruesa polla cuando lo necesite, al menos tres veces por semana. Al principio me sentí un poco desconcertada, pero enseguida me aficioné, ansiando el momento en que me penetrara. Mi cuerpo ha cambiado un poco: he adelgazado, me ha crecido el vello, estoy suave, depilada, untada de cremas. A él le encanta, dice que mi piel es suave como la mxxxda. Me enganché a su polla, a su gorda cabeza golpeándome, a su esperma caliente alimentándome, inundándome el culo. Un día, después de follarme en la cama, está tumbado a mi lado, con su polla resbaladiza ablandándose, acariciándome la espalda mientras su semen sale por mi agujero. Me dice que me ponga "ropa de zorra", que le dará un toque picante, que me encantará, que estaré muy buena como "auténtica zorra para su semental árabe". Me pongo a ello, pido medias de rejilla, ligueros, un corpiño, tangas, una falda corta lo bastante holgada para que pueda deslizar sus manos por debajo y "tocarme el chochito". Me pongo esa ropa cuando él me lo dice. La primera vez que me ve así, se vuelve loco, con los ojos desorbitados, silbando, murmurando mierdas árabes que no entiendo, pero sus pantalones de chándal se abren de par en par en un segundo. Ese día me folló tres veces como una zorra, insultándome, escupiéndome, dándome pollazos en posturas humillantes: De pie contra la pared, el culo fuera, tres dedos en mi boca, su polla desgarrándome. Otra ronda, estoy en el borde de la mesa, frente a él, las piernas levantadas y abiertas, los tobillos sobre sus hombros, sus manos amasando mis pectorales, escupiendo en mi boca, descargando su segunda dosis en mi culo. La tercera vez, en la cama, más despacio, lo cabalgo, él tumbado de espaldas frente a él, luego girado, sus manos separando mis mejillas para ver cómo su polla llena "mi coño". Me dice que acelere, que profundice, que me quede ahí, que siga gimiendo. Siento que sus manos me agarran las caderas, me empuja y se corre dentro de mí. Estoy tan llena que tengo un orgasmo anal masivo. Cuando se va, me dice: "Ya estás lista, mi jovena, vamos a subir de nivel". No lo entiendo, me deja un poco curiosa, pero estoy tan borracha que me estrello sin pensarlo demasiado.
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