En el mercado
Publicado 08/07/2025
Al despertarme esta mañana, veo un mensaje de texto de mi hombre diciéndome que vaya a drenar las bolas de su amigo a las 9 a.m. No estoy muy animada al principio, pero me encanta ser su pequeña perra, así que estoy abajo, excitada para complacerlo. Me tomo un café, me ducho y me hago un por si mi boca no es suficiente. Me pongo solo un par de pantalones cortos, joder, ya hace calor. Llego a casa del tipo y se la chupo enseguida, hasta el fondo. Quiere follarme, y yo me apunto. Se corre, descargando en mi apretado agujero. Salto y le mando un mensaje a mi hombre: "Hecho".
Cuando salgo, me doy cuenta de que es día de mercado. Decido echar un vistazo. Paseando por los pasillos, veo un puesto de ropa con unos pantalones cortos muy chulos. Estoy echándoles un vistazo cuando oigo: "Son geniales, pero cuidado, son pequeños. ¿Qué talla tienes?". Me doy la vuelta y veo a una rebeu buenísima con una sonrisa de muerte. Mi polla salta dentro de mis calzoncillos, sin boxers que la contengan. "Uh... M o L, ¡qué pena que no haya probador!" "Si no eres demasiado tímido para desnudarte en bóxers, puedo dejarte probarlos detrás de la caseta, entre las puertas de nuestra furgoneta". "Guay, me apunto". Entonces recuerdo que sólo llevo calzoncillos, pero da igual... Me lleva allí, es privado. Me doy la vuelta, me bajo los calzoncillos y me pruebo el par más pequeño. "¡Sí, son apretadísimos! No me cabe ni el culo. Déjame probarme el otro". Se ríe y me da el L. Es mejor, pero me aprieta los muslos, el culo y la erección. "¿Quieres probarte una XL para comparar?" "Sí, claro. Vuelvo a desnudarme. Vuelve con los calzoncillos. Me los pruebo, pero no me apetecen. Me giro para enseñárselos. Está de pie, con la polla fuera, dura como una roca. Me pongo de rodillas y le chupo la polla. Me folla la boca. Me levanta, me besa fuerte, me agarra el culo. Me doy la vuelta, me bajo los calzoncillos y le digo: "Venga, fóllame". Aprieta su cabeza contra mi agujero, aún resbaladizo por el semen del otro tío. Se desliza y me penetra. Suelto algunos gemidos. Alguien xxxx la furgoneta. "¡Hermano, estaré allí en dos minutos!" Acelera y se corre en mi culo. "Quédate ahí, volveré." Joder, su polla era irreal, estoy recuperando el aliento. Oigo voces pero no puedo distinguirlas. Unas manos me agarran las caderas. ¿Mi vendedor quiere el segundo asalto? Una polla se desliza dentro de mí. Gimo. Es más gruesa que antes. Giro la cabeza: no es mi vendedor, es otro tipo, probablemente su colega o compañero de trabajo. Me gusta y le digo: "¡Sigue!". Sonríe y me folla el culo durante cinco minutos antes de descargar su esperma en mi agujero. Se sube la cremallera y vuelve a salir. Yo hago lo mismo. "Entonces, ¿cuál te gusta?" "¿Los calzoncillos o los vendedores? Nos partimos de risa. Al final, me gano un par de calzoncillos gratis y la corrida de dos sementales rebeu colgados. Tengo que contárselo a mi hombre.