Malik el jefe se folla a una corredora
Publicado 10/07/2025
Primos Wesh. Soy Malik, 27 años, seco y musculoso, siempre 20cm disponibles para quien los quiera. Después del trabajo, me gusta despejarme haciendo un poco de footing, tengo tres o cuatro rutas, voy alternando según me apetece. Esta vez me apetecía correr pero me daba un poco de pereza, así que opté por la ruta más llana, 45 minutos en la comodidad de mi casa, auriculares puestos y a correr. Unos 20 minutos más tarde, adelanté a un tipo franco-canadiense, de unos 35 metros de altura, bien dotado, pelo medio largo... De hecho, no le presté demasiada atención salvo que después oí un ruido extraño, me di la vuelta, estaba en el suelo, sujetándose el tobillo. ¡Maldita sea! Volví hacia él, le ayudé a sentarse en la hierba, le quité los zapatos, los calcetines, empecé a masajearle, le hablaba para tranquilizarle, sufría menos pero aún le dolía. Olía como un buen esguince. Le aconsejé que avisara a alguien para que viniera a buscarle, pero el tipo dijo: "Oh no, mi mujer está en el trabajo, estoy aparcado justo ahí, a 50 metros, ayúdame a llegar a mi coche, ya me las arreglaré para llegar a casa". Así que le agarré por debajo del brazo y se fue cojeando. Hicimos algunas paradas, él pisó a fondo, ¡todo bien! Llegamos a su coche, aparcado en un carril, un todoterreno con un asiento para jovenos en la parte de atrás. Abrió la puerta, se sentó y me dijo: "Gracias, qué guay", y yo le contesté: "¿Ahora vas a poder conducir? Me miró de pies a cabeza, fijándose en mi paquete, levantó la vista y dijo: "Francamente, me encantaría poder darte las gracias". No sé, pero su mirada me excitó, sí, sé que no necesito mucho, ¡soy así! Le dije: "Pues sí, por qué no, no hay que perder la oportunidad de disfrutar", sonreí al decirlo, la sonrisa carnívora de quien quiere follarse a su presa. Él también sonríe, mira a izquierda y derecha, pone una mano en mi paquete, lo masajea, está duro de cojones. Le oigo decir: "Hmmm, pareces bien puesto", me bajo los calzoncillos, mis 20 cm se erigen orgullosos y le pitan, le respondo: "¡Parece que sabes lo que haces!". Me cogió la polla con la mano, la pajeó un poco, me miró y me dijo: "Sí, me gustan, sobre todo las de las pelirrojas, ¡ya verás qué bien las manejo!" Y entonces vi cómo mi polla desaparecía en su boca, una de sus manos me masajeaba los huevos y la otra, bajo la camiseta, me acariciaba el pecho. Me la chupó muy bien, cogí su cabeza entre mis manos para follársela con virilidad, empujé para entrar en su garganta, tosió y escupió saliva pero no me soltó, lo deseaba y sabía cómo. Al mismo tiempo se pajeaba. Yo disfrutaba de los ruidos de succión, de su boca caliente, de sus lamidas en mi glande. Alternaba embestidas lentas y rápidas, estirándome los huevos. Sentí que su cuerpo se ponía un poco rígido y escupió 5 chorros sobre su camiseta, sus calzoncillos y su mano. Verle escupir hizo que mis jugos fluyeran, le dije: "¡Me corro!", mantuvo mi glande en su boca, vacié mis huevos a fondo, llené su boca. Saqué mi polla, me enseñó su boca llena, guiñó un ojo y se lo tragó todo. Me masturbó la polla un poco más, la lamió hasta dejarla limpia y dijo: "¡Qué buena está tu polla, tío! Me la volví a meter en los calzoncillos y le dije: "¡Puedes volver a tenerla en cuanto tengas hambre! Intercambiamos 06s y me dijo: "¿Cómo te llamas?" Yo le contesté: "¿Por qué no te llamas Jefe? Desde entonces me ha vuelto a bombear, pero su culo sigue siendo virgen, así que estoy trabajando para que se lo dé a su Boss. PD: Kevin Frenchboy, ¡me gustas de verdad! Me la pones dura en tus vídeos.