Un subidón nocturno en un páramo
Publicado 29/07/2025
Hola chicos, os voy a contar cómo me xxxó este verano un guapo árabe. Me llamo Aurélien, bisexual de 28 años, soltero y bastante atlético. Él se llama Kaïs, tunecino de 22 años, con un cuerpo magníficamente esculpido y sin vello, como a mí me gusta. También es bisexual y, como yo, soltero. Me confesó que le gustaba llenar los coños de los tíos cuando no tenía ninguna tía a mano para follar. Tuve que coger el último tren de vuelta a mi pequeño estudio de alquiler para las vacaciones. Mala suerte, se anunció que lo cerraban. Tuve que buscar otra ruta. Así que salí de la estación y junto a una moto vi a un tipo sentado en un banco fumando su cigarrillo electrónico. De piel oscura, llevaba unos pantalones cortos Adidas negros que me llamaron la atención en un primer momento (sólo para ver si mi macho tenía un paquete a la altura de su reputación), una camiseta blanca ajustada Calvin Klein que parecía mostrar un cuerpo bien esculpido, una gorra Fendi y chanclas. Me acerqué a él, su perfume ya me embriagaba, preguntándole cómo podía llegar a mi destino en transporte. Me contestó, con una mirada penetrante, que sería complicado llegar a donde yo quería y que lo más fácil sería quedarme quieta y esperar al primer tren. Charlamos un poco de todo y de nada, luego me preguntó si tenía algo planeado, le dije que no (más interesada en terminar mi noche con él). Entonces me ofreció ir con él en su scooter porque tenía un "buen plan". Sin dudarlo, acepté. Unos diez minutos después, llegamos a nuestro destino. Estábamos en una especie de descampado. Apenas tuve tiempo de bajarme del scooter cuando mi apuesto chico árabe me tiró del cuello para besarme. Con mi bajo vientre apretado contra él, notaba cómo su paquete aumentaba de tamaño. Automáticamente, pasé mi mano por su xxx mientras nos comíamos la boca como amantes, nuestras lenguas entrelazadas. Le levanté la camiseta y acaricié y saboreé su pecho y sus pezones mientras bajaba hasta su bajo vientre. A partir de ahí, todo sucedió rápidamente... Me encontré de rodillas lamiéndole la entrepierna por encima de los calzoncillos. No esperé a bajarle los bóxers y los calzoncillos para liberar su pene. Una polla marrón, ligeramente curvada, gruesa y circuncidada (entre 18/19 cm por lo que parecía), coronada por un gran glande rosado/rojizo y dos bolas lisas y pesadas, cargadas de buen jugo. Esto confirmó que los árabes están hechos para follar culos. Sin lugar para fantasías, directo a mi boca. Empecé a bombearle frenéticamente, palpándole los huevos mientras me hacía gargantas profundas, a veces casi ahogándome con ello. Me sujetaba el cuello, apretando con virilidad sus empujones. Lo chupaba, lo embotellaba, me sentía como una auténtica zorra. Alternaba con algunos lametones en su escroto. Una buena paliza oral, su polla brillaba con mi saliva. Gimió y echó la cabeza hacia atrás. Se sacó, una gran bofetada mientras yo lo masturbaba. Me mandó un gran escupitajo a la boca, yo bajé y mandé lo mismo sobre su polla muy tiesa. Goteaba precum, mezclado con mis babas. Volví a chupársela. Esto duró unos buenos veinte minutos. Con los calzoncillos y los bóxers bajados hasta los tobillos, me ordenó que me apoyara contra la pared, con la pierna derecha levantada, apoyada en un cajón de madera. Con el culo arqueado hacia él, me separó las nalgas y empezó a comerme el culo. Me metió la lengua hasta el fondo y la hizo girar, lo que me hizo chillar. Añadió dos dedos para estirarme. Sabía lo que hacía, ya estaba haciendo que mi culo se corriera y que yo deseara aún más ser ensartada por su herramienta. Kaïs no perdió tiempo en presentar su polla a la entrada de mi coño. Nada de condón para mi follador, porque no soportaba llevar uno y quería follarme cruda. Con su cabeza colocada en mi ojete, empujé para abrirme y darle la bienvenida. Ya bien lubricado por mi saliva y ayudado por mi humedad anal, se hundió en mí como mantequilla. Muy dentro de mi ojete, con sus cojones apretados contra mis nalgas, comenzó su vaivén, a veces complaciéndose en sacarla completamente antes de volver a meterla enseguida. Se follaba a su hembra con un ritmo enloquecido. Sus embestidas se hicieron más rápidas y más duras, la sentí xxxxr mi próstata. Me daba palmadas en las nalgas como para animarse a follarme con más idad. Me sujeté como pude contra la pared mientras él me agarraba las nalgas y las caderas. Sentí toda su energía follándome. Tras quince minutos de intenso martilleo, mi hermoso semental salió de su culo. Se acercó y se sentó en la caja de madera, con las piernas abiertas y la polla bien tiesa.