Mi primera vez con un árabe bien dotado
Publicado 04/08/2025
Hola a todos, soy yo, y estoy aquí para compartir mi primera vez con un árabe bien dotado hace unos meses. Tenía 18 años, era delgado (1,80 m, 60 kg), con el pelo negro y los ojos marrones verdosos, típicos de muchos armenios y turcos del este como yo. Durante mis exámenes de bachillerato (que se cancelaron), tuve que irme sola a París para unos concursos, quedándome a dxxxir en el apartamento vacío de una amiga. Como venía de lejos, me adapté a la diferencia horaria y, al cabo de tres días, pensé que era la ocasión perfecta para probar algo con un chico. Hacía tiempo que sabía que era bisexual, pasiva con los chicos, pero no una sumisa fácil de convencer.
Me registré en algunas aplicaciones de chat, sin obsesionarme. Por aquel entonces, no me importaba mucho el tipo de chico. Una noche (un lunes), estaba fuera cuando me llegó un mensaje de "RebeuNow". Al escribir esto todavía me dan escalofríos: recuerdo mi reacción: No pensé mucho, sólo respondí con un rápido "sí" o algo así. No tenía ni idea de que este tipo sería el primero. Le contesté rápidamente y me envió algunas fotos: una polla preciosa y un cuerpo de infarto. Le envié unas cuantas mías, lisa y ligeramente étnica por mis raíces. Le parecí guapa, lo mismo que a mí, y me propuso que quedáramos en ese mismo momento (sobre las 8 de la tarde). Aún no había amanecido, lo que me pareció un atrevimiento.
No me apetecía ir a su casa, así que le propuse un sitio público. No le entusiasmó, pero aceptó cuando le prometí una mamada en los baños públicos; tenía miedo de que me follaran, aunque lo deseaba. Vivía a una parada de metro, pero estaba tan nerviosa que fui andando. Quedamos en la zona de las máquinas expendedoras de billetes. Llegué allí, esperé y, al cabo de dos minutos, me di cuenta de que era falso y planeé echarle la bronca en la aplicación. Entonces, por el rabillo del ojo, vi a alguien que caminaba rápido, mirándome. Levanté la vista: era un árabe que guiñaba el ojo. Sin duda, era él. Estaba más bueno en persona que en sus viejas fotos de mxxxda. Salió de la estación, me saludó con la mano y le seguí a distancia hasta el otro extremo de la plaza.
Esperé a que se despejara, me metí en los aseos públicos y me entretuve. Se incorporó y cerró la puerta. Entré en pánico, sin saber qué hacer, pero él tomó las riendas, de forma básica pero eficaz. Se apretó contra mí (de la misma altura), me agarró el culo y lo palpó. Como no sabía dónde poner las manos, busqué su entrepierna. No estaba preparado para esa barra de acero, medio dura, apuntando a la izquierda. Sus manos se deslizaron bajo mis calzoncillos, amasando mi culo con firmeza, mientras yo recorría su enorme polla. Era enorme.