El descubrimiento de mi naturaleza golfa
Publicado 19/08/2025
La primera vez que engañé a mi novio me sentí muy mal. No porque le hubiera engañado sino porque me excité con otra polla. Fue un polvo rápido como aquel. Esa misma noche le confesé mi pecado a mi novio. Se armó una gran bronca. Para calmar la tensión, salí a dar un paseo para reflexionar. Después de media hora de paseo, me senté en un banco. Me pierdo en mis pensamientos. Enciendo un cigarrillo. Un tipo se me acerca, pero no le presto atención. No estoy allí. Me está hablando. Yo: ¿Qué? Él: ¿Tienes un pitillo? Yo: ¡Ah, sí, tengo! Lo siento, estaba en mis pensamientos. Él: Ya lo he visto. Para cuando nos hemos fumado nuestros cigarrillos no ha salido ni una palabra de nuestras bocas. Vuelvo a mis pensamientos. Me pide otro cigarrillo. Me fumo otro con él, todavía sin pronunciar palabra. Él: ¿No te gustaría distraerte? Lo dice en voz alta, acariciándose la polla. Le miro, siento su polla y, sin saber por qué, me encuentro bombeándola. Él: La chupas bien. No es tu primera mamada. Continúa. Alterno largos mete y saca con gargantas profundas. Lo está disfrutando, escuchando sus gemidos. El: si tu culo es tan bueno como tu boca... Sin pensarlo, me pongo a cuatro patas, me bajo el jogging y le ofrezco mi culo. Él se levanta y empieza a soltarme el redondel Me encanta y se lo hago saber. Me da golpecitos con el glande en el culo y me aprieta el cipote. Yo: por favor, ponte un condón Él: déjate llevar, te va a encantar. Un culo como el tuyo es para estar orgulloso. Empuja y me penetra hasta el fondo y empieza a moverse dentro y fuera. Gimo y chillo. Él: ¿Qué tal mi polla? Él: ¡Te encanta la polla! Eres una buena zorra. Yo: Sí, adelante, fóllame Él empieza a machacarme el culo. Xxxx fuerte y yo me excito. Su respiración es cada vez más rápida. El: Joder, te voy a llenar el coño. Con un gemido de macho alfa, se corre dentro de mi culo. El: Tienes el culo tan bueno, eres una puta. Sólo atiné a darle las gracias. Se vistió y se fue como había venido. Decidí ir a casa a buscar a mi novio. Yo: Escucha, te quiero de todo corazón pero me encantan las pollas, así son las cosas. Tenemos que tomar una decisión. Mi novio se levantó y me besó. Me desnudó y me dio la vuelta para tomarme. Una vez dentro de mí se dio cuenta de que ya había otra polla. Mi chico: ¡Joder, te acaban de follar! Yo: si, en la calle en un banco. Mi chico: ¿tenía una buena polla? Mi chico: ¿dónde se corrió? Yo: en la parte de atrás de mi culo, ¡donde estás tú! Mi hombre: no eres más que una zorra, eres una tocapelotas pero ¿sabes qué? Al final lo disfruté. Desde ese día mi novio se ha vuelto muy dominante y pervertido, ¡abierto y me gusta!