Mehdi me puso en mi lugar
Publicado 17/09/2025
Hola, soy Pierre, un chico blanco francés de 33 años. Un cuerpo bastante atlético y sólo activo, hasta que conocí a Mehdi. Lo conocí en una fiesta de copas. Es compañero de trabajo de una amiga mía a la que llevó al bar por primera vez hace 3 semanas. Mehdi es un pelirrojo guapísimo de 23 años con una sonrisa empalmada y un cuerpo delgado y velludo a la perfección. Es más bajo que yo pero más musculoso. Congeniamos rápidamente, con una relación de hermano pequeño/hermano mayor. Hablamos de nuestras vidas, de su nuevo trabajo e incluso de su novia, con la que parece que las cosas van muy bien. La semana pasada volvió al bar con mi amigo y cuando cerró decidimos ir a un concierto al aire libre que había cerca. Habíamos tomado unas cervezas y nos estábamos haciendo bastante amigos. O al menos yo con él. Flirteo un poco con él para divertirme y también le pongo cachondo para ver cómo responde. Pero todo es de buen rollo, porque sé que es hetero y tiene diez años menos que yo. Al cabo de un rato le digo que voy a mear y me responde que él también necesita, así que nos escabullimos los dos. Me dirijo a los lavabos, pero me agarra del brazo y me dice "no, ven a los árboles. Hay demasiada gente en los baños y yo estoy demasiado caliente". No me lo pensé mucho y le seguí. Se adentró en el pequeño bosque, aún sujetándome del brazo, y se adentró un poco más. Me doy cuenta de que estoy bastante borracha, pero él parece aguantar el soda mejor que yo. Al menos sabe lo que hace. Cuando estamos lo bastante lejos como para que nadie nos vea, continúo con mi jueguecito, diciéndole que me sujete la polla para que pueda mear sin bajar el vaso y cosas así. Entonces empieza a sonreírme con esa sonrisa suya tan bonita que me derrite y me dice muy cortante "a las guarras como tú, de donde yo vengo las entrenan con palos" y me da una bofetada que casi me tumba. Me pongo en pie sin entender lo que acaba de pasar, pero no tengo tiempo de volver en mí. Mehdi me escupe a la cara: "No digo nada comparado con tus compañeros, pero tu jueguecito de zorra conmigo se ha acabado. Quieres jugar al hombre conmigo pero te has equivocado de hombre" En ese momento casi me estxxxgula pero no consigo entender qué está pasando. Entre el soda y la sorpresa, no puedo reaccionar y él se aprovecha. Por fin me suelta y me dice que me ponga de rodillas. Empiezo a recobrar el sentido y le digo que no entiendo lo que pasa y que no voy a hacer nada. Pero ni siquiera me da tiempo a terminar la frase cuando me abofetea de nuevo con la otra mano, aún más fuerte que la primera. Casi me derrumbo, pero consigo sujetarme con las manos en el suelo, hasta que me empuja con el pie para que caiga completamente de espaldas. Entonces me pone el pie encima y me mira con un aire de poder que nunca antes había visto. Tengo su TN bloqueando mi cabeza y si intento moverme presiona aún más fuerte hasta xiarme. Acabo cediendo un poco y es entonces cuando saca su polla y empieza a vaciarse por toda mi cara. Un fuerte y continuo chorro de pis que casi me ahoga. Gran parte entra en mi boca y tengo que bebérmelo. Una vez que he terminado, me permite ponerme de rodillas, pero no de pie para que pueda seguir siendo más alto que yo. "No quiero volver a oírte decir que no a una orden mía. ¿Quieres hacer de puta? Entonces te entrenaré como a una verdadera puta. Todavía tenía la polla fuera y mi cara estaba justo a su altura. Era preciosa, ancha y circuncidada, con los huevos peludos y llenos. Una gota de pis que no se caía todavía estaba en el extremo del glande. "Límpiame la polla", dijo con calma. Le miré un momento, dudando, pero vi que su cara se ensombrecía y me la llevé a la boca para evitar la siguiente bofetada. Su suave polla crece rápidamente en mi boca y la llena con facilidad. Se apodera de toda mi cabeza y me folla más fuerte de lo que nunca me he atrevido a hacerlo con otro tío. Tengo lágrimas en los ojos y me gotea la nariz porque me folla muy fuerte. Apenas me deja respirar y me usa así durante unos diez minutos antes de sacarme y escupirme 4 largos chorros en la cara. Me quita la camiseta para que me seque y se viste. "Ahora te vas a casa a lavarte y a esperarme en la planta baja de mi edificio. Voy a terminar la noche aquí y será mejor que estés delante de mi puerta cuando vuelva. Te enseñaré lo que pasa cuando un viejo me pone demasiado caliente. Como no me atreví a contestar, me dio otra bofetada, no tan fuerte como las dos primeras, para decirme que contestara cuando él hablara. Así que le dije que sí y esperé a que se fuera para levantarme. En el metro, de camino a casa, sentí olor a pis y a vergüenza. Pero también me di cuenta de que tenía una erección enorme. De hecho, desde el momento en que vi su TN apretada contra mi cuello, creo que no paré de empalmarme. Cuando llegué a casa me miré en el espejo. Mi camiseta estaba manchada de orina y esperma y mi pelo estaba lleno de su espeso esperma. Se me volvió a poner dura enseguida. Saqué su esperma de mi pelo y lo lamí. Tragué todo lo que me había dejado mientras me masturbaba y pensaba en el final de la velada y, sobre todo, en lo que iba a pasar más tarde en su casa. A SEGUIR