A cuatro patas, con un culo en oferta
Publicado 14/11/2025
Salgo del trabajo. Llevo todo el día bastante cabreada y necesito desahogarme. Le mando un mensaje a mi novio, quiero que me folle. No contesta, probablemente esté durmiendo. Sólo llevo un jogging, una camiseta de tirantes y una gorra atornillada a la cabeza, y me dirijo a casa, frustrada. En la autopista, me detengo en un punto de recogida para probar suerte. Paro varios coches. Fumo un cigarrillo para ver si hay movimiento. La calma es total. Ke se dirige al baño a mear. Al salir, veo a unos tipos merodeando por el edificio. Miro a mi alrededor. Uno está apoyado contra la pared. Puedo distinguirlo en la penumbra. Debe de tener 30 o 40 años, pero me da igual. Se está tocando la polla, eso es lo que importa. Me acerco a él y me pongo el sombrero del revés. De rodillas, con el jogg medio caído sobre mi firme culito, me trago su polla. Él se deja hacer y parece disfrutar de mi mamada. Su polla se hincha y me llena la boca. Me sujeta la cabeza para limarla. 3 tíos nos sirven, manoseándose la polla. Después de 5 minutos, mi chico me dice que está a punto de correrse. Sigo bombeándole hasta que me escupe en la boca. Gruñe. Satisfecho, se viste y se va. Los mirones hacen lo mismo. Vuelvo a las mesas de picnic. Me siento en una de ellas, con los pies en el banco y el culo en pompa. Con el culo casi al aire, espero fumando un pitillo. Al cabo de 10 minutos, me dispongo a marcharme de nuevo, pero llegan dos coches. En el primero, el tipo va al baño y se va a los dos minutos. En el otro coche se bajan dos chicos. Parecen de mi edad. Uno va hacia los aseos y el otro viene hacia mí. Es mestizo, bastante guapo. Me pide un pitillo y se sienta a mi lado. Pone su mano libre sobre la mesa, justo detrás de mi culo. Me acaricia el culo con el pulgar. No digo nada, le dejo. Me dice que va a mear. Espero un poco. Me dirijo hacia el edificio. Veo salir a su compañero, un tipo rubio. Voy directamente a la parte de atrás, donde bombeé al otro tipo. El rubio me sigue. Tiene una buena vista de mi culo. También me cobra un pitillo. Estoy apoyado contra la pared, con la mano en la bolsa de deporte, acariciándome el culo. El tipo también se apoya en mí. Su mano se desliza por mis nalgas. No digo nada. Me acaricia el redondo. Me mojo y se me pone dura. Metis nos encuentra. Se da cuenta de lo que pasa y se empalma. Le acaricio la polla. El rubio me pone de cara a la pared. Me agarra las nalgas y empieza a comerme el culo. Alterna entre mi culo y la polla de su compañero. Se levanta y guía la polla del mestizo sobre mi redondo agujero. Arqueo la espalda, empujo un poco y su gran polla me penetra. Gimo, disfrutando. Me lima bien. Me hace chupársela al rubio. Con la polla bien dura, me lima la boca. En cuestión de segundos, estoy desnuda en la hierba, a cuatro patas, con el culo ofrecido al rubio. Los dos compañeros se ocupan de mis agujeros sin piedad. Vuelan los insultos, las palmadas en las nalgas, los gemidos. 4 tíos nos rodean y disfrutan del espectáculo. El chico rubio estalla en mi culo y orgasmos profundamente en mi culo mientras que el mestizo toma su lugar y libera sus jugos para empacar todo. Se visten y se van. Yo permanezco en posición con el culo en oferta. Uno de los tíos, un viejo, se acerca y se corre en mi cara. Otro me da su polla para que se la chupe. Vuelvo a meterme la bola en señal de invitación. Un tercero se me mete en el culo y se corre rápidamente. El último me hace chuparle la polla y se corre en mi espalda. Me visto y vuelvo al coche. Un tipo me saluda. Me da la vuelta y me folla con su enorme polla. Gimo y chillo como una perra. Me rellena y me mete una enorme cantidad de semen en el agujero. Acabo volviendo a casa chorreando y aturdida.