Historias de sexo

Historias sexuales escritas por clientes.

Lavavajillas
Publicado 16/11/2025
Esta semana, mi novio y yo hemos estado renovando la casa. Pintando, decorando, cambiando los muebles, etc. Puedo deciros que he estado yendo y viniendo al centro de recogida de basuras. El empleado del centro de recogida de basuras es un árabe muy simpático de unos cincuenta años. En fin, el sábado redoblamos los esfuerzos para terminar todo. Me levanto temprano y me pongo unos leggings deportivos y una camiseta de tirantes para sentirme más cómoda. Trabajamos toda la mañana, pero a media tarde, mi novio, al verme menear el culo con estos leggings que me moldean la bola, se empalma y me lo hace saber. Me encuentro de rodillas bombeándole, luego a cuatro patas para que me desmonte el culo. Tras 45 minutos de follada, miro el reloj. "Quería hacer un último viaje al vertedero. Me vestí, me apresuré a enganchar el remolque a mi coche y me dirigí al centro de recogida de basuras. Llegué y vi al empleado con su mono de trabajo cerrando la verja de entrada. Bajé la ventanilla y fui a hablar con el empleado, pero me quedé sin habla. No era el empleado habitual, sino un joven de unos veinte años con una sonrisa encantadora. Recupero la compostura. Él: lo siento, estamos cerrando Yo: por favor, este es mi último viaje, estamos terminando unas obras aquí y la semana que viene no podré venir. Por favor, no tardaré mucho. Él: de acuerdo entonces Yo: gracias, eres muy amable. Le doy 20 euros para agradecérselo. En fin, subo al coche. Viene a ayudarme a ordenar el remolque. Pasa varias veces por detrás de mí, rozándome. Huele de puta madre, pero intento mantener la concentración. Con el remolque casi vacío, voy hasta los últimos saltos mientras él vuelve a la habitación que me sirve de despacho. Sólo queda un lavavajillas por descargar y habré terminado, pero me cuesta mucho hacerlo sola. Subo al despacho para pedirle ayuda. Yo: Por favor, tengo un... Me quedo sin palabras. Se ha quitado la chaqueta y lleva una camiseta blanca de tirantes ajustada que deja ver sus pectorales y su vientre plano. Él: ¿Sí? Yo: No puedo desenganchar el lavavajillas. ¿Me ayudas? Él accede, llegamos a la caravana y bajamos el lavavajillas. Al bajarlo, me salpica el agua del desagüe. Nos salpica las manos y las camisetas. Huele fatal. Me dice: "Joder, qué idiota, se me ha olvidado cambiar el aceite antes de desenchufarlo". Se echa a reír y al final yo también. Él: ¡Vamos! Vamos a enjuagarnos dentro. Entramos en la habitación. Hay un escritorio, 3 sillas, taquillas y un lavabo. En fin, se lava las manos y me deja el sitio a mí. A través del espejo le veo quitarse la camiseta de tirantes. Mueve las nalgas sobre el escritorio. Se acaricia los pectorales y luego los abdominales. Dios mío, es magnífico. Su mano baja hasta su polla, que parece endurecerse. Veo cómo me mira el culo. Parece gustarle mi culo firme y bien formado, y eso me hace sonreír. Me mira en el espejo. Me quito la camiseta de tirantes para enjuagarme los hombros. Me doy la vuelta y me seco. Yo: Siento mucho las molestias, también me gustaría dar las gracias a ..... Se saca la polla de los pantalones de trabajo y unos 20 cm de carne gruesa y dura cuelgan delante de mí. Él: ¡Venga! Ven a darme las gracias. Me acerco y me arrodillo. Le miro directamente a los ojos y le bombeo. Él: Me has excitado desde el momento en que he visto tu culito en pantalón de chándal. ¡Vamos, joder! Mámame fuerte. Me folla la boca y gime. Me hace levantarme. Aprovecho para desnudarme. Me tumbo de espaldas sobre el escritorio, con la cabeza en el aire. Me lima la garganta. Me sujeta la garganta para poder follarme. Su polla me entra de golpe, casi asfixiándome. Él: ¡Qué puta mamona! Quiero follarte el culo. Date la vuelta. Me doy la vuelta. Le doy mi culo, aún lubricado por los jugos de mi hombre. Él escupe sobre su polla, que ya está bien lubricada por mi saliva. Pone su glande sobre mi polla y empuja un poco. A pesar del tamaño de su polla, me penetra con facilidad. El: ¡Estás dilatadísima, zorrita! Yo: Me estás poniendo muy cachonda... y mi chico me folló antes de correrse Él: ¡Qué lopsa! ¡Te has corrido con el culo lleno de semen! Yo: ¡sí, adelante, fóllame a tope! Me folla duro, me hace gemir y sus gemidos demuestran que él también se está excitando. Me saca y me pone boca arriba. Vuelve a tomar posesión de mi culo. Me rellena, me da varias bofetadas. Se acerca a mi cara. Me dice: "Vas a hacer que me corra pronto. ¿Dónde quieres que me corra? Yo: ¡Hazte feliz! ¡! El acelera, llamandome gorda lopsa, perra sucia. Sin tocarme eyaculo sobre mis pectorales y abfos. Mi disco se aprieta en su polla. El: Te voy a hacer polvo mi lopsa aaaaaahhh. Inundada de jugos, le beso y le doy las gracias. Me visto y me voy a casa. Mi hombre: ¡Has tardado mucho! Yo: Sí, no podía bajar el lavavajillas. Es más, se nos olvidó vaciarlo y acabé cubierta de agua del desagüe. Qué asco. Me voy a la ducha. En el baño, me desnudo. Mi novio viene y se pone detrás de mí. Me dice: "Tienes mi jugo chorreando por el culo. Me acaricia el pecho y pasa la mano por mis jugos, que aún no se han secado. Él: ¡Maldita zorra! ¡Te han follado! Yo: ¡Tenía que darle las gracias al empleado que me ayudó! Él: Me lo vas a contar todo. Follamos en la ducha. Mientras me limaba el culo le conté todo con todo lujo de detalles. Se excitó mucho y me desmenuzó como un loco. ¡Qué gran día!
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