Tras un largo día de trabajo, Brice vuelve a casa con Mehdi. Es viernes por la noche, pero a ninguno de los dos le apetece salir: es demasiado caro en París y, sinceramente, es mejor quedarse en casa. Mehdi se ofrece a darle un masaje a Brice en la cama... y las cosas se calientan rápidamente. Cara a cara, dos pollas duras como piedras necesitan atención. Brice toma el control, acaricia su gruesa polla y le da a su colega exactamente lo que necesita. Sin dramas ni juegos, sólo dos tíos cachondos del barrio cuidándose como auténticos colegas.