Redouane ha transformado su bodega en un auténtico templo del placer, con gruesos muros y un ambiente cálido, perfecto para desfogarse al 200%. Abdel, su guapo colega de la ciudad, ultra abierto y goloso, llega con una sonrisa. La química entre ellos es total: mamadas profundas y recíprocas, besos lánguidos, enculadas expertas, digitación precisa y sodomía intensa, potente y apasionada. Abdel gime, vibra y quiere más con cada embestida.