Nowan no podría haber imaginado un encuentro mejor en París. Cara a cara con Alberto, un semental devastadoramente guapo de paso por la ciudad y con una polla enorme de 22 cm. Sin necesidad de interminables preliminares, Nowan se pone manos a la obra y chupa ese grueso miembro con hambre y admiración. Pero chupar no es suficiente... Rápidamente se desnuda y abre bien el culo para cabalgar la gran polla como un pasivo cachondo en celo. La química es cruda, el sexo es intenso, y la visión de Nowan rebotando en esa enorme polla es puro fuego. Esto es lo que pasa cuando la suerte se une a la lujuria en París.