Con Byron, la química fue instantánea: elegancia preppy, miradas cómplices, deseo ardiente. Durante la pausa para comer, bajan juntos al sótano para un momento 100% compartido. Byron saborea con pasión cada centímetro de la polla de 22 cm de Max, y luego, con toda confianza, alarga el culo. Max la toma con intensidad, profundidad y total respeto por el ritmo del otro.