Samy, con un pasamontañas negro impecablemente ajustado, es el jefe del sótano por excelencia. ¿Su punto fuerte? Una obra de arte magrebí: larga, ultra gruesa, dura como el acero, veteada a la perfección, un calibre real que convierte cada culo en un recuerdo legendario. Ahora en solitario, te lo da en exclusiva: sacándolo, haciéndolo brillar, masturbándolo con provocativa lentitud, el pecho fuera, los ojos negros atravesándote... está dispuesto a darlo todo. ¿Un pasivo cálido, abierto y motivado? Ese es exactamente el trofeo que está esperando para desatar todo su poder. El sótano está al rojo vivo. Samy está en plena forma. ¿A qué esperas para hacerte con tu parte de la leyenda?