Boris entra en su casa ocupada y se encuentra con un tipo meando. Los ánimos se caldean: Boris, carismático y eufórico, agarra al tipo y se lo lleva al rincón donde gestiona todos sus planes. El lascar, muy caliente, se pone a cuatro patas, lame los calzoncillos de Boris y saca la lengua delante de su gran polla, que ya está dura. Boris guía, verbal y seguro de sí mismo, el tío bombea en garganta profunda, babea sobre las zapatillas, amando cada segundo. Ambos están al 300%, los gemidos resuenan en la sentadilla. Después de la boca, llega el culo: Boris lima profundo, potente, el lascar gime, pide más, se excita con cada empujón lumbar. El sudor fluye, los cuerpos se golpean, el placer estalla. Para terminar, Boris suelta una enorme corrida que el chico saborea hasta la última gota. Una escena Citebeur en la que dos artistas se sueltan por completo en una conexión ultra caliente. Un clásico para todos los amantes de los sketches, las pollas grandes y el sexo sin filtro.