Yo está de vuelta en la oficina, esperando pacientemente al nuevo colega que ha visto esta mañana. Cuando el latino aparece con la gorra atornillada en la cabeza, el pasivo sabe lo que tiene que hacer y no pierde el tiempo. Le come la polla y se da un festín antes de estirar su agujero. Después de un polvo intenso, el lascar se instala y le pide a su compañero que le vacíe los cojones. El pasivo obedece y se afana en hacer que su chico se corra.