Después de vaciar todos los mejores zobs del mundo, ¡Marc Humper tiene derecho a una pequeña recompensa! Le Marseillais le va a ofrecer en bandeja su gigantesca polla de macho. En el cobertizo, de rodillas, el guapo se somete por completo. Le guía con su voz cálida y viril, y él obedece. Bombea su garganta y lame sus cojones antes de tomar la porra en el fondo de su agujero. No hace falta lubricar: tiene el culo tan mojado que lo disfruta. Nunca había sentido una polla entrar tan profundamente en su culo. Y el lenguaje verbal del marsellés que le motiva le hace querer ser aún más sumiso. ¡Va a chorrear como un loco!