Boris el Ruso está de vuelta, ruidoso, sucio y listo para dominar. En su infame sótano, trae a Isaac, un semental tatuado ansioso de polla. Y Boris se la da. Se turnan para soltar charla sucia y follar duro, empujándose el uno al otro con cada golpe. Crudo, sucio, lleno de actitud callejera: este es el territorio de Boris y se aplican sus reglas.