Convertido en un verdadero aficionado al sexo, Adel invita discretamente a su casa después del trabajo. Tiene mucho donde elegir, ya que hay innumerables bogosas paseando por su barrio. Ocurre lejos de los ojos y oídos de los vecinos, pero en casa está por todas partes... Esta tarde Adel ha quedado con Ayden, un paleto muy guapo y súper discreto. Lleva las gafas y la gorra puestas, pero se nota que es un cachondo. Es totalmente viril pero cuando ve la gran polla árabe de un redbeu Ayden quiere soltarse y bombear cada centímetro. Adel lo toma en sus manos y le da todo lo que necesita: besos al estilo Hollywood, gargantas profundas y las duras embestidas por el culo que tanto le gustan. Todo acabará en semen.