Braquemard es uno de los tipos más guapos de la finca. Tiene una cara estupenda, es muy masculino y lleva un chándal que le sienta como un guante: no hay gay que se resista a querer hacerle una mamada. Y menos mal, porque la actividad favorita de este chico es dejarse chupar la polla durante horas por tíos entusiastas que quieren más. El joven mestizo lo entiende y se arrodilla para satisfacer la vara del jefe, que le encanta chupar: el calibre es grande, muy grande, y su grosor le hace separar los labios como nunca. Es un trabajo duro, ¡pero es tan jodidamente buena! Sintiéndose completamente excitada por Braquemard, la mestiza se sube encima de él para cabalgarlo, pidiendo más. Braquemard está caliente esta tarde y va a follarle el culo con los golpes de polla súper intensos que tanto le gustan. Sentirá cada centímetro en lo más profundo de su agujero y gemirá de placer. Cuando Braquemard hunde su polla en usted, ¡es pura felicidad!