Tim Kruger, auténtica leyenda viva, despliega una vez más su arma absoluta: 22 cm de perfección, 7 cm de giro, un calibre que impone respeto y hace brillar los ojos de los más exigentes. Tim, el maestro indiscutible, toma posesión con una clase infinita: movimientos precisos, ritmo soberano, potencia magníficamente controlada. Ludo vibra, gime, casi pide más, totalmente cautivado por la presencia y la maestría de este gigante.Un vibrante homenaje a la silenciosa supremacía de Tim Kruger: donde otros impresionan, él reina.Una escena donde la leyenda se une al placer absoluto.