Kad siempre se levanta con los nervios a flor de piel, pero ha encontrado la rutina matutina perfecta: antes incluso de su café, se deja caer por Petit Seb, su botín favorito. Seb sabe exactamente lo que le espera: abre la puerta, cae de rodillas y recibe la carga matutina de Kad con una sonrisa golosa. Unos minutos de garganta profunda y miradas cómplices, y Kad lo suelta todo: una corrida facial monumental, cálida y generosa que cubre la cara de Seb como la mejor crema de día.Kad se marcha relajado, sonriente, listo para afrontar el día. La vida es definitivamente más bella cuando empiezas así.