En cuanto se cruzó con Fares, Rakim sintió que el fuego subía: quería ponerse a sus pies, adorar su gran polla y sus grandes bragas. Directamente de rodillas, todo dispuesto, se ofrece con el máximo kiff. Fares se da cuenta enseguida de que tiene a un granuja totalmente motivado. Le calienta los pezones, le saborea la boca y le pega los ieps en la cara para hacerle retorcerse. Rakim, adicto a los olores masculinos de polla y tripas, enloquece de placer, pierde toda contención y disfruta cada segundo. Sobreexcitado, pide más, la noche está lejos de terminar. Una producción 100% auténtica de Citebeur, en la que los suburbios palpitan con deseo crudo y conexiones reales: ¡imprescindible para los tíos a los que les gusta el kiff real y sin filtros!