Kalys publicó un único anuncio: "Busco boca motivada". Tres fotos bastaron: un torso esculpido, un pasamontañas negro, una mirada penetrante y, sobre todo, 22 cm de ella de pie como una promesa real. En cuanto se abrió la puerta, cayó de rodillas. Kalys, aún más imponente en persona, le miró con una sonrisa tranquila. No hace falta hablar: Kevin se abre de par en par, traga despacio, luego más hondo, los ojos brillantes, la garganta acogedora. Kalys saborea, acaricia la nuca de Kevin, deja escapar un suspiro ronco. La temperatura sube, el tiempo se detiene. Kalys ya sabe que no va a detenerse ahí... Kevin se merece lo que viene a continuación, y lo va a conseguir.