Bi Macho es un joven, carismático y dominante chico de la calle de los barrios marginales. Solo tiene 20 años, pero impone respeto con naturalidad. En su presencia, bajas la mirada. Demuestras que conoces tu lugar. Te postras a sus pies. Es un futuro capo, se nota al instante. La confianza de un jefe, la actitud de un pachá. Frente a él está Cocksucker, el joven argelino gay adicto a los matones de los barrios marginales. Le encanta servir, chupar, adorar. Pero antes de poder tocar el objeto de todos sus deseos —ese hermoso bulto que tensa el chándal del joven matón— tendrá que pasar por un rito de paso. Bi Macho se acomoda cómodamente en la cama, en modo pachá completo. Se quita las zapatillas, se quita los calcetines aún calientes y le ofrece los pies a su amigo. El mensaje es claro: aquí, él es el jefe. Un lamido de pies a fondo para demostrar tu devoción. Limpia cada dedo, aspira su aroma, demuestra que mereces ascender. Una vez que los pies hayan sido debidamente honrados, la recompensa finalmente llega: su magnífica y pesada polla, lista para ser servida. Y no lo olvides: lamerle bien los huevos ahora será parte de tus deberes diarios. ¡Chuparse la polla al jefe es algo que te tienes que ganar!