Yacine abre la puerta en calzoncillos ajustados. El chupapollas entra y se arrodilla directamente a los pies del sofá.
Sale la polla: enorme, gruesa, circuncidada, glande grande y abultado, venosa hasta la muerte, ya dura.
El chupapollas abre los ojos con admiración y la engulle con avidez.
Bombea como nunca: garganta profunda, saliva goteando por las pesadas pelotas, ruidos húmedos.
Su lengua se arremolina alrededor del gran glande, succionando las bolas una a una, y luego volviendo a bajar para tragárselas todas.
Yacine el bulldog le agarra la nuca y le folla la boca con fuerza, el glande golpeando el fondo de la garganta.
El chupapollas gime alrededor de la polla, con los ojos llenos de lujuria.