Los has visto follar en squats, sótanos y gimnasios, pero no creas que un tío de la calle nunca folla en una cama de verdad. Cuando dos chicos árabes del barrio se tumban en un colchón blando en una habitación tranquila, no tardan en ponerse cachondos bajo sus chándales. Al principio se relajan, pero una vez que se ponen cachondos, la acción es pura y dura. No hace falta una PlayStation: cuando las pollas se ponen duras, ¡empieza el juego!