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Gay Hookup: Maricón sumiso utilizado y llenado por semental dominante
Publicado 10/02/2025
Anoche, estaba hambrienta de polla. Tengo 25 años, soy una sumisa total y me puse a buscar en esa aplicación que todos conocemos. Después de dos horas de desplazamiento, nada. Justo cuando estaba a punto de rendirme, recibí un mensaje de un tipo llamado "Act Discreet":

"¿Estás libre, zorra asquerosa?"
Siguen dos fotos: su polla. Gruesa, venosa, de unos 20 cm, ya semidura. Le respondo rápidamente, dejando mi álbum de desnudos.
Me responde:

"Quiero una verdadera puta sumisa para drenar mis bolas. Te presentas, sin hablar, sólo servicio".
Me envía su dirección.

"Edificio 2, 5º piso. La puerta estará entreabierta. No me hagas perder el tiempo".
Me pongo un suspensorio, me meto lubricante y popss en el bolsillo y salgo. Los nervios me invaden al llegar a su bloque, pero estoy chorreando sólo de pensarlo. Entro.

Está tumbado en el sofá, con los joggers medio bajados y la polla fuera. Tiene 28 años, una barba perfectamente recortada y una energía alfa. Me hace un gesto para que me arrastre. Me pongo a cuatro patas al instante.

Me señala los pies. Se los lamo como un auténtico marica: entre los dedos, las plantas, el salado funk de un hombre. Me mareo de lujuria. Luego subo hasta su polla.

Cuando me acerco para chupársela, me da una bofetada.

"No chupes todavía, zorra. Primero límpiame la polla. Huélela, lámela como la zorra que eres".
Su olor es fuerte, almizclado, mejor que el de los popss. Le doy bien con la lengua, me tomo mi tiempo, y finalmente me deja que le haga una garganta profunda.

Se levanta y me la mete hasta el fondo de la garganta. Me lloran los ojos, pero me quedo quieta, dejando que me folle la boca como si nada. Gruñe:

"Ahógate. Me voy a correr en tu puta garganta".
Y lo hace. Cargas gruesas y calientes inundan mi boca. Él me mira:

"Trágatelo todo. Si veo una gota, haré que te arrepientas".
Me trago hasta la última gota. Mientras estoy de pie, aturdida, me agarra:

"¿Dónde coño vas? No he terminado con tu culo de puta".
Me tumba, con las piernas en alto, escupe en mi agujero y empuja hasta el fondo sin avisar. Gimo fuerte. Me folla como una bestia: profundo, viril, sudoroso. Sus pelotas xxxxn, la habitación huele a sudor y a polla.

"Te encanta esta polla, ¿verdad? Dilo, maricón".
Mis gemidos son la respuesta. Me xxxx más fuerte, me acaricia la polla. Exploto sobre mí, cubierto de semen. Eso le pone al límite: me llena el agujero con su carga caliente.

Me saca, dejándome vacía y goteando. Entonces dice:

"Límpiame ahora".
Le chupo la polla como una buena zorra. Entonces, sin previo aviso, empieza a mear en mi boca. Amargo, fuerte. Me dan arcadas, derramo un poco, y él chasquea:

"Te lo tragarás o te arrepentirás".
Así que abro la boca, obediente, y me trago hasta la última gota. Un chorro completo. Está agotado.

Sonríe satisfecho, sube la cremallera, me besa como un loco y susurra:

"Mañana a la misma hora, basurero de semen".

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