Joven desesperado
Publicado 20/02/2025
Llevaba meses sin curro, hasta que vi un anuncio: “Se busca repartidor; carnet, joven, disponible.” Llamé al tiro. “Soy Ryan, me flipa el puesto.” “Dame tus datos,” dijo un rebeu con acento fuerte, unos 40 tacos. Me citó en dos días a las 13:30 en un sitio perdido. Me afeité todo—piernas, culo, odio el pelo—y fui con tanga, vaqueros y camiseta.
Llegué temprano. Lugar muerto, silencio total. Entré, un pasillo largo, un rebeu detrás de un PC. “Soy Ryan, entrevista.” “Siéntate.” Le di mi CV, vio que mi carnet tenía solo 5 meses. “La empresa pide año y medio mínimo.” Me rayé. “¿Algo para entrar sin eso?” “Quizá, te meto en la base.” “Haría lo que sea.” “¿Lo que sea?” “Sí.” Me dio papeles, luego una cámara y un uniforme. “Cámbiate.” El pantalón molaba, ajustado, mi culo de gym en tanga se veía viril. Sacó fotos y me fui.
Al día siguiente, WhatsApp de Zayd, el otro rebeu del día anterior: “¿Formación a las 16h?” Fui, sitio aún más vacío. Solo un sofá, cámara, uniforme. “Salim arregló tus papeles, pero lo del carnet… Dijiste que harías todo.” “Sí, quiero el curro.” Me enseñó un vídeo cambiándome. “Aquí, los tíos como tú—tanga, rasurado—sirven a rebeus como yo. ¿Entiendes?” “Sí.” “Sin Salim, sin emails, esto es tu contrato.” Me puso la mano en la cara. “Sé buena zorra.” Chupé su dedo, loco de ganas. “Ponte el uniforme, cámara on.” Repetí: “20/**/2025, soy la perra de Zayd. Mi coño rasurado es suyo. Él manda.”
“Firmado, eres mi zorra. Sin sentimientos, solo mi zorra,” dijo. “¿Virgen?” “Sí, pero me meto un dildo de 22 cm diario.” “Entonces estás abierta.” “A cuatro patas.” Me grabó twerkeando en tanga. “Menudo culo de zorra, voy a reventarte.” Gateé, le quité el vaquero con los dientes, lamí su polla. “¿Has chupado?” “No, Maestro.” “Perfecto.” Me mandó buscar mi dildo. Volví, me puso un collar y me grabó metiéndomelo. “Muévete, zorra.” Lo hizo él, rápido, y gemí. “Estás hecha para rebeus como yo.” Me escupió el culo y me folló duro. Con popss, exploté de placer, sumisa total.