Festín caliente en el Bite Club
Publicado 03/10/2025
Sam, con los ojos encendidos, entra en el Bite Club, donde los bajos hacen vibrar las paredes y los cuerpos. Divisa a Max, el DJ, con el torso desnudo, los pectorales brillantes de sudor y unos ritmos que resuenan. Sam, con la lengua afilada, se acerca a él y le dice: "Eh, Max, apuesto a que tu lengua no sólo sabe mezclar, ¡sino que le debe encantar comer coños como el mío!
Max, con una sonrisa de chico malo, lanza su tocadiscos a un compañero y gruñe: "¡Tío, voy a lamerte el coño hasta que supliques por mi polla! Sam, en modo desafiante, se arranca los vaqueros, su polla ya tiesa sale a chorros, y separa los muslos: "¡Adelante, ven a probarla, hazme gritar!".
Se aíslan en una habitación oscura, con luces de neón rojas bailando sobre sus pieles. Max se baja enseguida los pantalones, su gran polla asoma, dura, venosa, balanceándose con firmeza. Pero antes se arrodilla ante Sam, que se apoya contra la pared, con el coño al aire, temblorosa. Max se acerca, su aliento caliente contra la entrada de Sam. "Joder, ya estás empapada", murmura, antes de sacar la punta de la lengua, afilada, ágil, y hacerla bailar sobre el coño de Sam.
Empieza con rápidas caricias, lamiendo el apretado ano de Sam, que gime: "¡Joder, tu lengua, es un puto vibrador!". Max empuja la punta de su lengua, excitando la entrada, haciéndola cosquillear, abriéndose lentamente. Lame, chupa, hace círculos, cada golpe provoca descargas en el cuerpo de Sam. "¡Voy a comerte el coño hasta los huesos!", gruñe Max, con la lengua hundiéndose más profundamente, lamiendo las sensibles paredes, humedeciéndolas, quemándolas.
Sam, en trance, se agarra al pelo de Max: "¡Vamos, tío, abre!". Max, sin soltar la lengua, escupe en sus dedos, los embadurna y desliza su primer dedo en el coño de Sam, bien lubricado por su saliva. "Joder, estás apretado, pero voy a estirarte", dice Max, metiendo el dedo lentamente, sintiendo cómo se separan las paredes. Sam gime, su polla palpitante gotea precum: "¡Más, tío, mete otro!".
Max añade un segundo dedo, luego un tercero, rotándolos, separándolos, masajeando el coño de Sam, que se abre, completamente dilatado, caliente, listo. "¡Estás bien abierto, tío, tu coño está hambriento!", dice Max, retirando los dedos para lamer una última vez, metiendo la lengua en el ano abierto, saboreando el calor. Sam grita, "¡Fóllame ahora, no puedo esperar!"
Max se endereza, con su enorme polla en la mano, reluciente, lista. La escupe, la lubrica y alinea su glande contra el coño dilatado de Sam. "Toma eso, zorra", gruñe, metiéndosela de golpe. Su gruesa polla entra, deslizándose en el coño abierto, llenando todos los rincones. Sam grita: "¡Joder, eres enorme, fóllame!".
Max xxxx con virilidad, sus pelotas xxxxn a Sam con cada embestida, la penetración es profunda, haciendo temblar las dilatadas paredes del coño de Sam. "¡Tu coño se lo traga todo, tío, eres un puto sumidero!", grita Max.
Sam, sacudido, con la polla tiesa golpeándole el vientre, lanza: "¡Sigue, relléname, hazme sentir tu polla hasta el fondo!". Max acelera, su polla palpitante, hasta que explota, eyaculando en el coño abierto de Sam, que a su vez llega al orgasmo, su polla eyaculando a chorros ardientes.
"Tu lengua y tu polla son jodidamente salvajes", dice Sam. Max sonríe: "Tu coño merece una medalla. ¿Lo hacemos otra vez?".