Alfredo vino a arreglar tuberías, pero en el sótano, es su propia tubería en la que está trabajando. Este tío de aspecto bruto y pecho musculoso y delgado deja caer sus herramientas, escupe sobre su gruesa polla y empieza a acariciársela con virilidad. Sin vergüenza, sólo un hombre de verdad haciendo lo suyo en la oscuridad. Ese solo es diferente cuando se trata de calor crudo y una polla gorda.