RomanTik se había pasado la semana contando las horas. Desde la última visita del Cagouleur, su culo sólo tenía un deseo: encontrar esa gran polla portuguesa que le llena como ninguna otra.El sábado por la mañana, la puerta se abre por fin. El Cagouleur, todavía polvoriento de la obra, con los ojos apasionados y la erección ya visible, no necesita hablar: sabe que RomanTik está listo, motivado, impaciente. RomanTik se arrodilla primero, retomando la escena donde la habían dejado, y luego arquea la espalda sobre el sofá, el culo en alto, los ojos brillantes. RomanTik gime, sonríe, lo asimila y pide más, aguantando e insaciable. Para el portugués, es el compañero ideal: un tipo que recibe tanto placer como da.Una mañana de sábado perfecta: un alfa que se vacía, un bogoss de ojos azules que se llena, y dos sonrisas cómplices al final.