Markiza se despertó con un problema: sus gordas pelotas marroquíes están llenas y pesan. Necesita descargar. Y necesita un culo apretado y hambriento para tomarlo todo. Por suerte para él, Byron Cohen está listo: boca abierta, culo limpio y hambriento de polla árabe. Byron cae de rodillas, ansioso por sentir esa polla gruesa y sin cortar empujando hasta el fondo de su garganta. Markiza le agarra la cabeza y le folla la cara duro, dándole bofetadas en los labios y metiéndole cada centímetro de polla en la boca. Pero el verdadero espectáculo comienza cuando Byron se pone a cuatro patas. Su culito goloso se abre de par en par para el hombre marroquí. Markiza no se contiene. Con su polla peluda chorreando, empieza a machacar ese agujero duro. Byron gime, babea y se somete, completamente follado por el ritmo implacable de un tío que folla hasta vaciarse las pelotas. Al final, Byron está estirado, chorreando y utilizado como a él le gusta. "Me rellenó como a un pavo de Acción de Gracias", bromea Byron. Confía en nosotros, no miente. Citebeur cumple de nuevo: Dominación árabe, pasivo sumiso y pasión intensa.