Aitor Bravo no ha olvidado la última vez... y ha vuelto con una sonrisa en la cara y ganas de devolverle el favor. Empieza con caricias, mamadas calientes en ambos sentidos y miradas que lo dicen todo. Andrea cree que lleva la batuta del baile... hasta que Aitor, con un gesto fluido y seguro, toma el control con suavidad pero con firmeza. Le da la vuelta a Andrea, le besa el cuello y, lenta y profundamente, se hunde en ella con esa intensidad que tanto nos gusta de él. Andrea arquea la espalda, gime, disfruta cada segundo y está claro que quiere más. Aitor lo da todo: un ritmo potente, preciso, apasionado, hasta que ambos están a punto de explotar. Un final culminante: Aitor se retira y ofrece una generosa, cálida y abundante carga que cubre el torso y la cara de Andrea. Una deliciosa revancha, 100% consentida, 200% compartida. Dos tíos magníficos disfrutando y demostrándolo.