Este joven francés, un cachas atrevido y ultra motivado, dio el paso: después de noches enteras fantaseando con ver vídeos de Citebeur, solicitó estar al otro lado de la pantalla... y exigió lo mejor, el marsellés y sus legendarios casi 30 cm. ¿El veredicto? Le encanta, quiere más, le encanta a muerte. La química fue eléctrica desde el primer vistazo. Se tragó a la bestia con una avidez demencial, sus ojos brillaban de admiración ante la polla XXL y los cojones tamaño rey. El marsellés, halagado y enardecido, le recompensa con una follada apasionada, profunda, potente... exactamente como el gatito había soñado. Cada empujón de sus entrañas hace temblar de placer su culo prieto, sus gemidos llenan la sala. La primera escena, la primera leyenda: está oficialmente bautizado, marcado, conquistado... y ya enganchado.Una entrada de cinco estrellas en Citebeur, entre dos tíos que disfrutaron al 200%.