Le Baiseur vuelve para una segunda ronda explosiva con Gabriel Paris, y esta vez es en las reservas, con un ambiente crudo y eléctrico. Con la gorra atornillada y los ojos encendidos, el negro TTBM no se anda con rodeos: nada más cerrarse la puerta, el suspensorio de Gabriel sale volando y su cuerpo de 22 cm de ancho se apodera del escenario. Sobre el cartón, en el suelo, es puro jackhammering: ritmo intenso, profundo, potente. Gabriel está en el cielo, sudando, gimiendo, pidiendo más a cada golpe. Los dos están al 200%, completamente en su burbuja de placer compartido, sin bla bla bla, sólo gozo puro, consentido y crudo. Un polvo caliente, salvaje y magnífico entre dos tíos que disfrutan a tope.