Zitoune encontró al sumiso perfecto: Ahmed, un árabe cachondo dispuesto a obedecer. Atado desde el cuello hasta las pelotas alrededor de un poste, Ahmed está indefenso, expuesto y suplicando ser utilizado. Zitoune toma el control total, dominándolo y sometiéndolo. Justo como le gusta a Ahmed. Juego de poder intenso, bondage apretado y obediencia total en esta intensa escena de dominación.