Un tipo pasivo llega al aparcamiento con un único deseo: ser follado por Fares. Entrega su culo al jefe dominante de mirada ardiente, deseoso de ser follado. Primero hay que calentar la máquina. El pasivo trabaja la gran polla circuncidada con la boca, encantado. Luego se pone a cuatro patas en el suelo, ansioso por ser follado. Cuando se trata de follar un culo, a Fares le gusta acelerar, machacando. No se contiene, es puro kif. El chico pasivo chilla de placer como un cuerno, pidiendo más. Le encanta y va a recibir todo el semen en la cara. ¡Qué suerte tiene!