Aldes, colega de curro, hetero total, nunca había dejado que un tío lo tocara. Pero pilló a su compa argelino mirándole siempre la polla. — «¿Qué pasa bro, buscas mi polla o qué?» le suelta Aldes flipado. El otro sin miedo: — «Sí tío… me encanta mamar pollas y la tuya se ve enorme.» Desde ese día no deja de pensarlo: ¿y si un tío le mama la verga? Hoy se cumple. Primera vez para Aldes, y con el rey de las mamadas del barrio. El rebeu se arrodilla, garganta profunda, se la traga con ganas para darle placer al colega musculoso. Aldes flipa: ninguna mujer podrá igualar esto jamás. Su pollón circuncidado se pierde en la boca del compa.