Lobo Blanco pensó que pasaría desapercibido... pero el guardia de seguridad del aparcamiento vigilado no tardó en descubrirlo. Una mirada dura, una actitud sospechosa... eso es todo lo que se necesita para desencadenar una confrontación directa. La confrontación fue inmediata. El guardia de seguridad pelirrojo le aísla en un cubículo y cierra la puerta. El ambiente se vuelve eléctrico, cargado de tensión. No hay necesidad de hablar durante mucho tiempo: el equilibrio de poder está ahí, crudo e instintivo. El Lobo Blanco comprende rápidamente el juego. La emoción aumenta, el momento cambia. Con su control, su mirada y su actitud dominante, el guardia de seguridad impone su ritmo. Es una escena que mezcla presión, deseo y dejarse llevar en un escenario inesperado. Una secuencia típica del universo Citebeur: directa, envolvente, sin rodeos, con la viril energía urbana que caracteriza al estudio.