Historias de sexo

Historias sexuales escritas por clientes.

Enganche árabe en una jungla de hormigón
Publicado 22/05/2025
Diez días. Diez putos días desde que Karim cruzó una línea en aquel aparcamiento. Diez días desde que se folló a un tío por primera vez, plantando su virilidad y descargando su rabia en un agujero apretado, sin vacilar, sin apartar la mirada, como una bestia enjaulada demasiado tiempo. Diez días desde que dejó explotar algo salvaje, ese momento en que sintió despertar al animal que llevaba dentro, esa hambre oscura, esa furia cruda que arde en las tripas de un verdadero argelino. Y desde entonces, nada le calma. Se ha follado a tías todos los días, a veces dos o tres de una vez. Ha follado más fuerte, más a menudo, más rápido. En parejas, en tríos, en baños, pasillos, coches. Las revuelve como sacos, las hace correrse, llorar, suplicar. Pero por dentro, el vacío sigue ahí, nada mata esta fiebre. Nada. Esa tensión xxxenta, esa rabia ardiente que ninguna mujer puede manejar o absorber, que ningún coño o grito puede domar. Ese fuego crudo y profundo en sus entrañas, sus brazos, sus ojos, un calor que sólo una verdadera zorra sumisa puede apagar. Necesita algo más. Un patio de recreo diferente. Un cuerpo diferente. Algo más sucio, más crudo, más real.

Esa noche, está caminando por los proyectos. Camiseta negra abrazando sus pectorales, ojos oscuros. Su corazón late bajo, lento, pesado. Se mueve como un depredador, sin rumbo, respirando el aire de la calle. Entonces lo siente: una mirada hambrienta. Se gira y lo ve al otro lado de la calle: un tipo solitario, delgado, joven, casi demasiado limpio para pertenecer a este lugar. No encaja: afeminado, frágil, labios demasiado rojos, ojos demasiado brillantes. Parece una zorra a la caza de un amo. Karim se detiene, lo mira fijamente, sin pronunciar palabra, su mirada es un cuchillo frío. El tipo vacila, murmura un "Eh" apenas audible. Karim no responde. Su rostro no cambia, se mantiene erguido, gélido, clavándole una mirada afilada. Después de un momento, escupe a sus pies y dice, frío como el carajo: "¿Qué quieres?"

Silencio. El tipo baja la mirada, no dice nada. Luego se acerca, casi temblando, atraído por el poder de Karim. "¿Tienes algún problema?" pregunta Karim en voz baja. El tipo inclina la cabeza. "Sólo... si estás abatido...". Karim no se mueve. Se queda mirando unos segundos más, sin emoción, con ese dominio natural que no se puede explicar. Luego se da la vuelta, despacio, y se marcha. Sus pasos resuenan, pesados, deliberados, como si supiera que lo que viene no es sólo sexo, es una jodida declaración. No mira hacia atrás.
Advertisement
Triga : Séance de baise virile UniversBlack : Nut me up