Rodeado por Cubano y T-Bow, el ambiente se recrudece rápidamente. Se deja tentar, primero por curiosidad, luego con verdadero apetito: se lleva las dos pistolas a la boca, comenta la acción con su voz ronca, y cada frase hace que los dos lascars se pongan aún más duros.Risas, provocación, deseo: Ben descubre, disfruta y se sorprende. Es una velada en la que la curiosidad se transforma en placer, espontánea y ultra-bandante. Tres tíos que se sueltan sin filtro y que se lo pasan en grande.