Recién llegado de las vacaciones y completamente bronceado, Walid se queda en casa de su amigo Boris. Pero Boris no puede resistirse mucho tiempo al sensual cuerpo del jovencito árabe. Tumba a Walid en la cama y le da una bienvenida parisina como Dios manda, con profundas caricias que le hacen gemir de placer. ¿La lección del día? Si te quedas a en casa de Boris, ¡más vale que abras las piernas! Vídeo de Citebeur remasterizado para disfrutar al máximo.