Mateo trae de vuelta a Tiziano, con la camisa abierta, ambos todavía llenos de testosterona. Mateo se pone cómodo, estirando su culo viril con el entusiasmo que lo hace irresistible. Tiziano, el follador perfecto, responde: se toma su tiempo para saborear, luego pasa a la acción, profunda, potente, precisa, cada empujón más magistral que el anterior.Una explosión lenta, dos magníficos italianos dándolo todo, hasta la última gota.Una legendaria fiesta posterior, filmada como un sueño despierto.